Huertos urbanos en escuelas y centros educativos

Jamie Oliver's Food Revolution

Captura de pantalla de Jamie Oliver’s Food Revolution

El huerto urbano es una gran herramienta educativa para niñas y niños. Si lees países como Estados Unidos o Reino Unido (soy inglés), verás que hay unas tendencias terribles cuando hablemos de comida y niños – sencillamente no reconocen lo que es una verdura y entonces, si no saben que es, no quieren comerlo y aquí empiezan los problemas de salud.

¿Podeís imaginar que un@ niñ@ no reconozca una zanahoria cruda? Esto ya pasa en los EE.UU y en el Reino Unido, como se puede ver en los documentales de Jamie Oliver titulados “Jamies School Dinners” y “Jamies Food Revolution”.

Lo triste es que todos los países son capaces de seguir estas tendencias si no luchamos por una mejor educación sobre la comida, su calidad y principalmente su procedencia.

Por el momento debemos agradecer la situación actual en España, que a pesar de que la obesidad en l@s niñ@s está aumentando, ya tenemos algunas medidas en marcha para intentar prevenir este problema social.

 

Huertos urbanos en escuelas

Un buen principio es la educación en la familia y los huertos urbanos caseros son un gran punto de referencia. Pero además, la escuela tiene posibilidades aun mayores para estimular un primer contacto entre l@s niñ@s, que tienden a ser cada vez más urbanos, y la naturaleza.
Involucrar a los niños en el cultivo de hortalizas tiene muchos beneficios y oportunidades de aprendizaje. Aquí sugerimos algunas:

– Se pueden aprender los ciclos naturales de nuestro planeta, tanto el invierno como el verano, la sequia y la lluvia, y como se afectan a nuestro entorno natural.
– Ayuda en el aprendizaje de la fotosíntesis, un proceso tan importante para la vida humana.
– Demuestra la importancia del agua para todos los seres y por tanto como un recurso para respetar.
– Ayuda a enseñar el cuidado y la dependencia mutua que tenemos con las plantas y la naturaleza. También el papel que juegan los insectos y animales en la producción de comida, es decir la biodiversidad y su papel.
– Puede fomentar valores a lo largo de tiempo como paciencia, respecto, curiosidad, observación y la habilidad de resolver problemas.
– Enseña de donde proviene la comida, que hay una granja, un agricultor y un sistema que asegura la llegada de la comida a nuestra mesa y que tiene que ser valorado.
– Ayuda romper las barreras que l@s niñ@s tienden a tener en su relación con las verduras; si entienden lo que es, tienen mucho más probabilidad de querer comerlo y disfrutar de sus beneficios.
– Un huerto urbano escolar también puede enseñar los beneficios de ecología, la agricultura ecológica (o mejor dicho orgánica) y el respeto ambiental en general.

Y además, habrá cosechas sanas y ricas en sabor y vitaminas para que l@s niñ@s los gozan en su comida escolar!
Escríbenos si deseas saber más sobre nuestra oferta de huertos urbanos para escuelas, que incluye un servicio de mantenimiento (parcial claro!), que te ayuda en los trabajos más complicados, y también ofrece servicios didácticos en inglés, español o francés!