Un invernadero en su forma más simple es una construcción ligera, que permite la creación en su interior  de un microclima para el cultivo de especies vegetales en condiciones óptimas para su crecimiento y desarrollo, y alargar la temporada de su cultivo.

Al mantenerse el cultivo en un espacio cerrado, que permite el paso de la luz solar, el metabolismo de las plantas  produce el efecto invernadero, en este caso beneficioso, con un incremento medio de la temperatura del orden de 2º C, suficientes para adelantar, o alargar el período de cultivo.

El invernadero además protege el cultivo de condiciones meteorológicas no favorables como viento, exceso de lluvia o granizo.